Planes-de-pensiones_54357929206_51351706917_600_226Los independentistas suelen explicar que en una Cataluña independiente las pensiones, los sueldos y todo lo que tenga que ver con ingresos a fin de mes, subirán como la espuma. Sus argumentos son simples y directos: con todo lo que España supuestamente nos roba cada año se podrán subir las pensiones. Evidentemente en ningún momento analizan el posible impacto sobre la recaudación de impuestos que podría tener la declaración de independencia, la huida de empresas y capitales que también conllevará una menor de recaudación y otros factores a tener en cuenta para hacer cualquier cálculo serio.

Como funciona el sistema?

En España tenemos un sistema de pensiones de reparto. Es decir los trabajadores aportan una parte de su sueldo a la Seguridad Social con el objetivo de contribuir a pagar las pensiones actuales. Esta aportación también sirve para calcular su pensión futura. Actualmente, como regla general, la edad de jubilación está fijada en 67 años (con aplicación gradual hasta 2027). No obstante a partir de esa fecha los que acrediten 38 años y 6 meses de cotización podrán jubilarse a los 65 años. El periodo mínimo de cotización para poder acceder a la pensión son 15 años, 2 de los cuales deberán estar comprendidos entre los últimos 15 del trabajador.

Cuanto aporta y recibe Cataluña?

En un artículo en Vozpopuli , el periodista David Martínez se hacía eco de unas recientes declaraciones de Fátima Báñez, ministra de empleo donde asegura que Cataluña recibió en 2013 “del Ministerio de Empleo y Seguridad Social un total de 26.700 millones euros en prestaciones y en pensiones y cotizó ese mismo año por 22.200 millones de euros”.

Qué pasaría si Cataluña se independiza?

Una declaración unilateral de independencia podría llevar a consecuencias muy peligrosas. Es evidente que el Estado tiene y aplicará mecanismos para evitar la independencia. Pero si hacemos un ejercicio de política ficción y esta independencia se da, Cataluña tendría que aportar esos 4.500 millones de euros de diferencia. Es decir, un aporte extra de 600 euros por catalán (incluyendo a niños, gente sin ingresos, etc) solo para poder mantener las pensiones actuales. En la práctica implica que esta cantidad sería de unos 1000 euros si tenemos en cuenta el factor que niños, gente sin ingresos, etc no aportarían nada a este gasto adicional. 

Esto en el mejor de los casos, es decir, que la economía catalana no se derrumbara ni la independencia afectara mínimamente a la economía. Si tenemos en cuenta un estudio de Societat Civil Catalana que alerta que a corto plazo una Cataluña independiente perdería alrededor de 447.000 empleos y la tasa de paro se situaría en torno al 34%, el déficit sería mayor y por lo tanto mayor sería también la cantidad a aportar por cada catalán.

Pero la cosa va más allá y hay que tener en cuenta también la incapacidad de Cataluña de financiarse en los mercados internacionales de deuda a un interés razonable. Por lo tanto, si optara por aumentar la deuda para sufragar ese déficit en vez de recurrir a un impuestazo a los catalanes, acabaría pagando las consecuencias y sería un paso más hacia la situación de quiebra de la Generalitat.

Por qué es imposible que en el “noupaís” suban las pensiones?

Los números son claros. La Generalitat tendría serias dificultades para poder pagar las pensiones actuales. Es evidente que subirlas, tal como pregonan los independentistas, será tarea imposible. Ellos mismos han reconocido que habrá retrasos en el pago de las pensiones y que hay que hacer pequeños sacrificios. Como van a subirlas si no se ven capaces de pagarlas a tiempo?



La única opción es recurrir a otro impuestazo. Es decir, si son capaces de corregir el déficit mediante el pago anual de 600 euros por catalán o a base de emitir más deuda; deberían incrementar las cotizaciones a los trabajadores. Es decir, bajar sueldos, lo que implica incumplir otras de las grandes promesas de los independentistas, la de subir los salarios.

Conclusión 

Con un programa totalmente incoherente e inalcanzable los independentistas han prometido a los catalanes un paraíso que, con los datos en la mano, más bien será un infierno. Las pensiones en una Cataluña independiente necesitarían de un aporte extraordinario de 600 euros al año por cada catalán o bien recurrir a más deuda que en última instancia también acabarían pagando los catalanes. Es indispensable por lo tanto hacer pedagogia de la situación real y explicar a la ciudadanía cuales van a ser las nefastas consecuencias de la aventura independentista si finalmente se materiaiza.