Los amigos de la imprescindible web Dolça Catalunya (si alguno todavía no la conocéis os recomendamos ponerla en favoritos) han escrito un artículo sobre el perfil de los científicos catalanes que se han posicionado a favor de la independencia. Lo reproducimos íntegramente dada la cantidad de datos aportados y por su fina ironía:

Només 11 “científics” catalans han demanat el vot per la Llista de Mas. 8 de ellos trabajan en centros públicos dependientes de la Generalitat y tienen un perfil llepasubvens; 3 residen en centros extranjeros. Els “científics” separatistes són en Jordi Galí (Centre de Recerca en Economia Internacional), Bonaventura Clotet (Institut de Recerca Germans Trias i Pujol), Josep Maria Gatell (Hospital Clínic de Barcelona), Manel Esteller (Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge), Josep Maria Llovet (Hospital Clínic de Barcelona), Xavier Estivill (Centre de Regulació Genòmica, no confundir con Eduard Estivill, el especialista del sueño), Ramon Brugada (UdG), Jaume Bertranpetit (UPF, el que tuvo que rectificar sus teorías sobre la “diferencia genética” de los vascos), Carles Boix (Princeton University; su investigación estrella es “l’espoli català” o espanyansroba), Joan Massagué (Sloan Kettering Institute) y Joan Ramon Resina (Stanford University).

Los “científics” del Junts pel 3% titulan el Manifest de la Vergonya , “Una buena oportunidad para nuestra ciencia” (¿?). Como buenos nacionalistas, se abonan al victimismo y culpan a, malvado “Estat” de todos los males: “…exageradas reducciones del presupuesto en investigación del actual gobierno español…incapacidad para regular de manera más moderna la ciencia española…la gobernanza de las universidades públicas…la anticuada organización de las instalaciones científicas de titularidad estatal…continuas trabas administrativas…la distribución de los recursos económicos para la investigación que hace el Gobierno del Estado no siga siempre criterios estrictamente competitivos etc”. No deuen saber que la competència en Sanitat i Universitats és de la Gene. Y como niños mimados se creen que su juguete es el único que ha sufrido recortes en los últimos años. Simpàtics i solidaris, oi?

Después se les escapa que “tenemos…un sistema de investigación sólido, basado en un gran compromiso individual de miles de personas y un elevado consenso político. Un sistema fuertemente internacionalizado, abierto a la captación del talento y altamente competitivo a nivel europeo”. En què quedem, srs “científics”?

Si estos científicos egoístas levantaran la mirada del microscopio con el que analizan su ombligo y dejaran las anteojeras nacionalistas, verían que sus compañeros del resto de España están igual -o peor- que ellos, pero saben que romper España no es ninguna solución. También reconocerían el beneficio de las becas nacionales como las Severo Ochoa , que benefician a cientos de catalanes. Y explicarían muchos casos más de cooperación exitosa.

Por ejemplo lo que indica Garicano: que España tiene “el mejor sistema de trasplantes del mundo”, y que éste “funciona de una manera completamente nacional: aproximadamente entre un 20% y un 25% de los órganos que se trasplantan vienen de otra comunidad. Un corazón aragonés puede acabar en un catalán o un asturiano, dependiendo simplemente de la necesidad. Si el sistema fuera estrictamente autonómico, el corazón aragonés, si no existe un aragonés en ese momento con necesidad de trasplante, se echaría a perder y el receptor catalán o asturiano moriría”.

Que, al estar transferida la Sanidad, “la artífice principal del éxito es la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), creada en 1989 por el nefrólogo Rafael Matesanz (…) que decide por consenso junto a los representantes autonómicos la política de trasplantes, y establece prioridades estrictamente en función de la necesidad, sin amiguismos, enchufes, ni regionalismos trasnochados. La solidaridad entre ciudadanos españoles no es aquí una palabra vacía, sino un sistema que funciona para bien de todos. La escisión de Cataluña sería, para ese sistema (como para la liga de fútbol o el sistema financiero) simplemente catastrófica, y sus consecuencias se medirían en decenas de muertes adicionales en uno y otro lado de la nueva frontera”.

Sr Joan Massagué: vostè no necessita transplantaments, oi? Es viu bé a Nova York? No li fa vergonya signar aquestes bestieses?

Sólo son 11. Y no, no busquen entre los abajofirmantes a los Fuster, Baselga, Dexeus, Barraquer o al joven Pepe Amich y la práctica mayoría de nuestros mejores. Els catalans de seny no són egoïstes …i no signen parides.

Dolça i egoïsta Catalunya.

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